No siempre es falta de higiene. café, el té, el vino, el tabaco y el paso del tiempo y genetica van dejando tonos amarillos y manchas que hacen que tu sonrisa luzca opaca, cansada y menos cuidada. Y cuando eso pasa, tu seguridad también se desgasta: hablas menos libre, sonríes con pena y evitas el primer plano.